Autor: Raúl Damonte Botana (Copi)
Director: Darwin Le Roy
Asistente de dirección: Mónica Acevedo
Elenco: Javier Ubilla, Gabriel Contreras, Darwin Le Roy, Damián Gallardo y Cristóbal Mcintosh. Diseño: Francisca Rojas
Productora: Francisca Vent
Audiovisuales: Gabriel Contreras
Coreografías: Darwin Le Roy y La Bipolar Compañía
Fecha temporada:Desde el 8 al 31 de Mayo 2008
Funciones: Jueves a Sábado 21:00 hrs.
Duración aproximada de la obra: 1 hora
Lugar: Anfiteatro Museo Nacional de Bellas Artes. Parque Forestal s/n
Entrada General: $4000.-
Entrada estudiantes o 3ª edad: $2000.-
Estudiantes de teatro (con credencial): $1000.-
Teléfono reserva: 09-2650747- 09-8622173
Género: Teatro físico - Drama
domingo, 4 de mayo de 2008
EL PROYECTO
IN-SOPORTABLE: LA FATIGA DEL CUERPO COMO LENGUAJE TEATRAL
El proyecto comenzó cuando “La Bipolar Compañía”, como grupo artístico decidió plantearse un desafío: cómo lograr una traducción escénica que abordara tanto la resistencia como la fatiga del cuerpo asumiendo que este último es el soporte final de una representación teatral.
Tras algunas investigaciones, recopilamos material dramatúrgico, y encontramos un texto que hace hincapié en el desgaste de las relaciones humanas y en deterioro tanto corporal como psicológico de los personajes: “Eva Perón” del dramaturgo argentino Raúl Damonte Botana, “Copi”. En relación a la fatiga de material corporal, la obra se ajustó perfectamente a la temática a investigar.
“Eva: la puesta en escena de mi muerte” es el resultado de esta búsqueda.
El proyecto comenzó cuando “La Bipolar Compañía”, como grupo artístico decidió plantearse un desafío: cómo lograr una traducción escénica que abordara tanto la resistencia como la fatiga del cuerpo asumiendo que este último es el soporte final de una representación teatral.
Tras algunas investigaciones, recopilamos material dramatúrgico, y encontramos un texto que hace hincapié en el desgaste de las relaciones humanas y en deterioro tanto corporal como psicológico de los personajes: “Eva Perón” del dramaturgo argentino Raúl Damonte Botana, “Copi”. En relación a la fatiga de material corporal, la obra se ajustó perfectamente a la temática a investigar.
“Eva: la puesta en escena de mi muerte” es el resultado de esta búsqueda.
EL AUTOR
RAÚL DAMONTE BOTANA
Nacido en Argentina en 1939 Raúl Damonte Botana, “Copi”, dibujante, dramaturgo, novelista y actor, pertenecía a una familia que tenía antecedentes ricos en aventuras y riesgos: su abuelo fue el iniciador y dueño del mítico diario “Crítica”; mientras que una de sus abuelas era Salvadora Onrubias, anarquista feminista, dramaturga, y a quien el autor le debe su seudónimo. El padre de Copi, Raúl Damonte, supo ser hombre de confianza de Perón, pero tras su ascenso rompió relaciones con el General. El primer tramo del exilio fue Uruguay y después vino Francia. Allí Copi terminó sus estudios secundarios y ya a principios de los 60 comenzó a colaborar en distintos medios como dibujante: “La mujer sentada” es su creación más famosa. Desde ahí en adelante, Copi no paró de producir y desmontar una realidad extrañada y absurda, atenta a los desbordes del sentido y capaz de todo, con sus obras: dibujos, obras de teatro (once en total, la última estrenada pocos meses después de su muerte), novelas y relatos breves.
Entre sus obras se destacan sus piezas teatrales, la mayoría escritas en francés, “Santa Genoveva en su bañadera” (1966), “La jornada de una soñadora” (1968), “Eva Perón” (1970, publicada por Adriana Hidalgo con traducción de Jorge Monteleone), “El homosexual o la dificultad para expresarse” (1971), “Las cuatro gemelas” (1973), “Loretta Strong” (1974), “La sombra de Wenceslao” (en español, 1978), “Cachafaz” (en español, 1981, (1985) y “Una visita inoportuna” (1985), entre otras. Los temas que hicieron característico al teatro de Copi fueron el laconismo, la violencia, la muerte, la resurrección y la transexualidad. Todo eso y mucho más encierra la desbordante gracia y acidez de Copi.
Instalado en París desde los años 60 y falleció en la misma ciudad en 1987. Hasta años después de su muerte fue prácticamente ignorado en la Argentina. En Francia recibió el Premio de la Ville de París al mejor autor dramático.
Nacido en Argentina en 1939 Raúl Damonte Botana, “Copi”, dibujante, dramaturgo, novelista y actor, pertenecía a una familia que tenía antecedentes ricos en aventuras y riesgos: su abuelo fue el iniciador y dueño del mítico diario “Crítica”; mientras que una de sus abuelas era Salvadora Onrubias, anarquista feminista, dramaturga, y a quien el autor le debe su seudónimo. El padre de Copi, Raúl Damonte, supo ser hombre de confianza de Perón, pero tras su ascenso rompió relaciones con el General. El primer tramo del exilio fue Uruguay y después vino Francia. Allí Copi terminó sus estudios secundarios y ya a principios de los 60 comenzó a colaborar en distintos medios como dibujante: “La mujer sentada” es su creación más famosa. Desde ahí en adelante, Copi no paró de producir y desmontar una realidad extrañada y absurda, atenta a los desbordes del sentido y capaz de todo, con sus obras: dibujos, obras de teatro (once en total, la última estrenada pocos meses después de su muerte), novelas y relatos breves.
Entre sus obras se destacan sus piezas teatrales, la mayoría escritas en francés, “Santa Genoveva en su bañadera” (1966), “La jornada de una soñadora” (1968), “Eva Perón” (1970, publicada por Adriana Hidalgo con traducción de Jorge Monteleone), “El homosexual o la dificultad para expresarse” (1971), “Las cuatro gemelas” (1973), “Loretta Strong” (1974), “La sombra de Wenceslao” (en español, 1978), “Cachafaz” (en español, 1981, (1985) y “Una visita inoportuna” (1985), entre otras. Los temas que hicieron característico al teatro de Copi fueron el laconismo, la violencia, la muerte, la resurrección y la transexualidad. Todo eso y mucho más encierra la desbordante gracia y acidez de Copi.
Instalado en París desde los años 60 y falleció en la misma ciudad en 1987. Hasta años después de su muerte fue prácticamente ignorado en la Argentina. En Francia recibió el Premio de la Ville de París al mejor autor dramático.
LA OBRA
“Eva Perón” cuenta las últimas horas de Evita en su lecho de enferma, junto a unos pocos personajes: su madre, que le reclama insistentemente los números de las cajas de seguridad en Suiza; un Perón aquejado de migrañas y ausente, un secretario privado (Ibiza) y una enfermera. Eva Perón tiene cáncer y vive sus últimos días. Lejos de aceptar su fin, patalea, vocifera, insulta a la enfermera e injuria a su madre.
¡No! ella no va a morir y si esto ocurriera, sería porque la han envenenado, asesinado… En la pieza teatral, Eva asegura que su cáncer es fabricado, y a la vez un complot organizado por Ibiza para que ella viva inmortal en el corazón de su pueblo.
¡No! ella no va a morir y si esto ocurriera, sería porque la han envenenado, asesinado… En la pieza teatral, Eva asegura que su cáncer es fabricado, y a la vez un complot organizado por Ibiza para que ella viva inmortal en el corazón de su pueblo.
EL PORQUÉ DEL TRAVESTISMO...
“Sería deseable que el papel de Eva Perón lo interpretase un hombre travestido porque de ese modo afirmaría una de la claves de la obra. (…) ¿Qué es ser mujer? Ser mujer es solamente eso... es vestirse de mujer".
“Habla Copi”, Buenos Aires, Galerna, 1998, p. 50
La obra “Eva Perón”fue escrita para ser representada por hombres. Esto es algo que como grupo hemos decidido respetar y no sólo por el respeto que merece el autor, sino por todo lo que involucra el hecho de travestir a los personajes.
Lo de Copi es un travestismo poco convencional, porque no hay afán de ver a un hombre que se trasforma en mujer. Se ven los elementos de lo masculino y lo femenino metidos en un cuerpo. Es un juego de un hombre que juega a ser mujer sin alterar la masculinidad y esta transposición sexual nos permite especular y potenciar la representación que se hace de la muerte, el crimen y las mitologías con respecto a la muerte de Eva Perón
En esta versión de “Eva Perón” no veremos a hombres que pretenden parecer mujeres, [característico del transformismo], sino a hombres interpretando roles femeninos desde su masculinidad. El espectador verá claramente el artificio, el truco, el engaño. El propósito: potenciar la idea de puesta en escena que el mismo texto plantea. Es por esto que nuestro montaje lo hemos bautizado como: “Eva: La puesta en escena de mi muerte”
El autor tiene un lenguaje muy directo. Hay un gusto por provocar, mas no por causar un impacto, un choque emocional; es un placer por mover las formas de lo convencional para que eso cause emociones y reflexiones. Desde ahí hemos planteado la búsqueda escénica y la puesta en escena misma.
En el libro autobiográfico “La razón de mi vida”, Eva misma asume el matiz actoral de su función, que se desdobla públicamente: es "Eva Perón" para la vida política del Estado y es "Evita" para los humildes, los descamisados, los grasitas. "No vaya a creerse por esto que digo que la tarea de Evita me resulte fácil” -se lee en el capítulo "Evita" de “La razón de mi vida”-. “Más bien me resulta en cambio siempre difícil y nunca me he sentido del todo contenta en esta actuación. En cambio el papel de Eva Perón me parece fácil”. En el cruce de estos dos roles se desarrolla el personaje de Copi. Del mismo modo, en Eva Perón con esa lógica podríamos afirmar: ser Evita es vestirse de Evita.
“Habla Copi”, Buenos Aires, Galerna, 1998, p. 50
La obra “Eva Perón”fue escrita para ser representada por hombres. Esto es algo que como grupo hemos decidido respetar y no sólo por el respeto que merece el autor, sino por todo lo que involucra el hecho de travestir a los personajes.
Lo de Copi es un travestismo poco convencional, porque no hay afán de ver a un hombre que se trasforma en mujer. Se ven los elementos de lo masculino y lo femenino metidos en un cuerpo. Es un juego de un hombre que juega a ser mujer sin alterar la masculinidad y esta transposición sexual nos permite especular y potenciar la representación que se hace de la muerte, el crimen y las mitologías con respecto a la muerte de Eva Perón
En esta versión de “Eva Perón” no veremos a hombres que pretenden parecer mujeres, [característico del transformismo], sino a hombres interpretando roles femeninos desde su masculinidad. El espectador verá claramente el artificio, el truco, el engaño. El propósito: potenciar la idea de puesta en escena que el mismo texto plantea. Es por esto que nuestro montaje lo hemos bautizado como: “Eva: La puesta en escena de mi muerte”
El autor tiene un lenguaje muy directo. Hay un gusto por provocar, mas no por causar un impacto, un choque emocional; es un placer por mover las formas de lo convencional para que eso cause emociones y reflexiones. Desde ahí hemos planteado la búsqueda escénica y la puesta en escena misma.
En el libro autobiográfico “La razón de mi vida”, Eva misma asume el matiz actoral de su función, que se desdobla públicamente: es "Eva Perón" para la vida política del Estado y es "Evita" para los humildes, los descamisados, los grasitas. "No vaya a creerse por esto que digo que la tarea de Evita me resulte fácil” -se lee en el capítulo "Evita" de “La razón de mi vida”-. “Más bien me resulta en cambio siempre difícil y nunca me he sentido del todo contenta en esta actuación. En cambio el papel de Eva Perón me parece fácil”. En el cruce de estos dos roles se desarrolla el personaje de Copi. Del mismo modo, en Eva Perón con esa lógica podríamos afirmar: ser Evita es vestirse de Evita.
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