Del 8 al 31 de mayo de 2008 a las 21 hrs. Anfiteatro Museo Nacional de Bellas Artes

domingo, 4 de mayo de 2008

EL PORQUÉ DEL TRAVESTISMO...

“Sería deseable que el papel de Eva Perón lo interpretase un hombre travestido porque de ese modo afirmaría una de la claves de la obra. (…) ¿Qué es ser mujer? Ser mujer es solamente eso... es vestirse de mujer".
“Habla Copi”, Buenos Aires, Galerna, 1998, p. 50


La obra “Eva Perón”fue escrita para ser representada por hombres. Esto es algo que como grupo hemos decidido respetar y no sólo por el respeto que merece el autor, sino por todo lo que involucra el hecho de travestir a los personajes.
Lo de Copi es un travestismo poco convencional, porque no hay afán de ver a un hombre que se trasforma en mujer. Se ven los elementos de lo masculino y lo femenino metidos en un cuerpo. Es un juego de un hombre que juega a ser mujer sin alterar la masculinidad y esta transposición sexual nos permite especular y potenciar la representación que se hace de la muerte, el crimen y las mitologías con respecto a la muerte de Eva Perón
En esta versión de “Eva Perón” no veremos a hombres que pretenden parecer mujeres, [característico del transformismo], sino a hombres interpretando roles femeninos desde su masculinidad. El espectador verá claramente el artificio, el truco, el engaño. El propósito: potenciar la idea de puesta en escena que el mismo texto plantea. Es por esto que nuestro montaje lo hemos bautizado como: “Eva: La puesta en escena de mi muerte”
El autor tiene un lenguaje muy directo. Hay un gusto por provocar, mas no por causar un impacto, un choque emocional; es un placer por mover las formas de lo convencional para que eso cause emociones y reflexiones. Desde ahí hemos planteado la búsqueda escénica y la puesta en escena misma.
En el libro autobiográfico “La razón de mi vida”, Eva misma asume el matiz actoral de su función, que se desdobla públicamente: es "Eva Perón" para la vida política del Estado y es "Evita" para los humildes, los descamisados, los grasitas. "No vaya a creerse por esto que digo que la tarea de Evita me resulte fácil” -se lee en el capítulo "Evita" de “La razón de mi vida”-. “Más bien me resulta en cambio siempre difícil y nunca me he sentido del todo contenta en esta actuación. En cambio el papel de Eva Perón me parece fácil”. En el cruce de estos dos roles se desarrolla el personaje de Copi. Del mismo modo, en Eva Perón con esa lógica podríamos afirmar: ser Evita es vestirse de Evita.

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